viernes, 8 de febrero de 2013

Sobre Notebooks on cities and clothes (1989)


¿Qué es la identidad? ¿Saber a dónde perteneces?¿Conocer tu propio valor ¿Saber quién eres? ¿Cómo se reconoce la identidad? Creamos una imagen de nosotros mismos, tratamos de parecernos a esa imagen. ¿Es eso lo que llamamos identidad? ¿La concordancia entre la imagen que hemos creado de nosotros mismos y nosotros mismos? ¿Quién es ese nosotros mismos?


Vivimos en las ciudades, las ciudades viven en nosotros… el tiempo pasa. Nos mudamos de una ciudad a otra, de un país a otro. Cambiamos de idioma, cambiamos de costumbres, cambiamos de opiniones, cambiamos de ropa, cambiamos de todo. Todo cambia. Y rápido.
Las imágenes, por sobre todo, cambian cada vez más rápido y se han ido multiplicando a una velocidad infernal desde la explosión que desencadenaron las imágenes electrónicas. Las mismas imágenes que están reemplazando hoy a la fotografía. Aprendimos a confiar en las imágenes fotográficas. ¿Podremos confiar en la imagen electrónica? Con la pintura era más simple. El original era el único, y cada copia era una copia, una falsificación. Con la fotografía y después el cine, empezó a complicarse. El original era un negativo, sin una copia no existía. Todo lo contrario: cada copia era el original. Pero ahora, con la imagen electrónica y pronto la digital, no hay más negativo ni positivo. La misma noción de “original” está obsoleta. Todo es copia. Todas las distinciones se han vuelto arbitrarias. No es raro entonces que la idea de identidad se encuentre en tal estado de fragilidad. La identidad está “out”. Pasada de moda… exactamente. Entonces, ¿qué es lo que está en boga, sino la moda misma?
Wim Wenders




La palabra antropología es una manera bastante ambigua de nombrar cuestiones que podrían ser ontológicamente in-asociables. Puede decirse que después del giro posestructural ha habido una evidente ruptura epistemológica al interior de la disciplina. Pero, vale la pena pensar hasta dónde esta ruptura reconfigura el contenido de la disciplina: sus postulados, sus premisas, su ética y su intención o, de manera más radical, hasta dónde constituye un nuevo campo de conocimiento.
“En el conjunto de las ciencias occidentales del siglo XIX, la antropología asume su quehacer como disciplina que describe e interpreta a los «otros»” (Ardévol y Muntañola, 2004:). El giro posesctructural, entre principios de los 70 y finales de los 80, a partir de la puesta en crisis de patrones epistemológicos fijos como 1. El etnocentrismo de la racionalidad, 2. El sesgo ideológico de la teoría, y 3. La deslegitimación sistemática de lo subalterno en el campo de las representaciones (Grau, 2002:87), inaugura algo cercano a lo que Guigou, citando a Paul Rabinow, llama “Antropologización de Occidente”:
Es necesario que antropologicemos Occidente: mostrar cuán exótica ha sido su constitución de la realidad; poner de relieve los dominios cuya universalidad se da más por sentada (esto incluye la epistemología y la economía); hacer que parezcan tan históricamente peculiares como sea posible; mostrar de qué manera sus pretensiones a la verdad se vinculan con prácticas sociales, razón por la cual se convirtieron en fuerzas sociales efectivas en el mundo social. (Paul Rabinow en Guigou 2004:129)
Hablar hoy de antropología visual, es hablar también sobre occidente y desde occidente. El problema ya no tiene que ver únicamente con una continua y tautológica reflexión en torno a cómo construimos la alteridad, sino a una reflexión que antecede, en la mayoría de los casos, a un proceso de deconstrucción de nociones propias (y apropiadas) que son constitutivas de nuestras culturas y que nos sitúan todo el tiempo en posiciones ya sea de poder, ya sea de subordinación. Estoy hablando sí de género y de raza, pero también de la imagen, de las instituciones, del lenguaje, del cuerpo, de la voz, del cine, del discurso, entre muchas otras. Es precisamente esta reflexión, y el peso en términos políticos que tiene la deconstrucción de instancias simbólicas fijas y legitimadas, la nueva labor antropológica. Y es ésta la razón por la cual traigo a colación un documento tan interesante como Notebook on cities and clothes (1989).
Las imágenes que se generan se convierten en un espejo de la mentalidad de la época, en la media en que cada universo simbólico lo permite registrar (…). Los constructos imaginarios (…) responden a la compleja urdimbre ideologico-conceptual que cada sistema particular produce en función de sus intereses particulares” (Grau, 2002:39).

Este film documental se basa en la reflexión autoral de Wim Wenders en torno a la imagen y al paso del cine al video, en contra punto con la reflexión, también autoral, de un diseñador de modas japonés llamado Yojhi Yacomoto. Aun partiendo de una reflexión puramente personal, este discurso puede dar cuenta de tensiones existenciales propias de una época, de un momento de transición, de un lugar geográfico y epistémico. Estas preocupaciones, evidentemente situadas, no hablan solo de una experiencia personal sino de un espíritu más englobante y así mismo más difuso.
Elisenda Ardévol en su texto “cine etnográfico: relato, discurso y teoría”, plantea una interesante ampliación del espectro del cine etnográfico. Dentro de éste ha introducido no sólo el documental etnográfico, sino también la etnografía visual, el material de investigación (etnográfica), las producciones nativas y el cine antropológico (Ardévol, 2008:32).
¿Pero qué es lo que le da el carácter antropológico a ciertos filmes? Ardévol lo define como enfoque teórico. Yo lo defino como dos cosas: pertinencia dentro del campo y rigor metodológico y conceptual
Bill Nichols propone un subgénero del documental al que llama documental reflexivo. Para este autor la reflexividad puede plantearse desde dos perspectivas: formal y política. “Desde una perspectiva formal, la reflexividad dirige nuestra atención a nuestras propias presunciones y expectativas sobre el documental en sí mismo” (Nichols, 1997:100). Y desde una perspectiva política se apunta a desvirtuar “nuestras propias presunciones y expectativas respecto al documental en sí mismo (…) y sobre el mundo a nuestro alrededor” (Nichols, 1997:100). Este proceso es descrito por Nichols como “extrañamiento” y lo define como una concienciación “sobre las organizaciones sociales y las presunciones que las sostienen”. Ambas perspectivas de reflexividad pretenden arrojar “una contundente sombra de sospecha a la pretendida capacidad del cine de representar límpidamente la realidad” (Quilez, 2010:117), a la vez que pone en crisis categorías de poder, representación, alteridad, imagen y discurso. Son estos dos procesos de reflexividad los que a mi parecer le otorgan el carácter antropológico a una obra como Notebook on cities and clothes (1989).    
Ahora: ¿Qué preguntas hacerle a un discurso profundamente reflexivo, sin girar de manera tautológica en torno a las mismas preguntas?
“Sobre la moda y a la anti-moda
Joanne Entwistle propone el término anti-moda para definir la respuesta de las clases altas a las arbitrarias oscilaciones de la moda (Entwistle, 2002:70). Es la preferencia por los estilos clásicos, una reverencia a la continuidad, precisamente a esa solidez, esa permanencia, esa estabilidad de la que habla Wenders en su documental.
Forma y material. El mismo dilema. El mismo ritual que en cualquier otro arte (…). Después de un tiempo, empecé a ver una cierta paradoja en el trabajo de Yohji. Lo que él crea es necesariamente efímero. Víctima del consumo inmediato y voraz que es la regla de su juego.  Después de todo la moda es sobretodo el aquí y ahora. Sólo lidia con el hoy, nunca con el ayer.  Pero al mismo tiempo, Yohji estaba inspirado por las fotos de otro tiempo (…). Así que me parecía que Yohji se expresaba simultáneamente en dos lenguajes (…) lo fluido y lo sólido, lo fugaz y lo permanente, lo fugitivo y lo estable.

Todas y cada una de las representaciones ocupa un lugar (susceptible de cambiar) en las escalas siempre arbitrarias de la legitimidad. Cuando este documentalista se acerca a algo tan aparentemente “profano” como el tema de la moda debe inmediatamente retribuirle su valor….    El mismo ritual que en cualquier otro arte…
¿No pasa lo mismo con el cine y el video? Es evidente que el video no cuenta con el mismo prestigio que el cine. Quizás por la simpleza de su aspecto. Quizás por las facilidades que proporciona en términos de transporte y ejecución. O quizás solamente porque da mayores posibilidades de transformación en postproducción.
Cualquiera sea la razón, el video es una metáfora perfecta del temor apocalíptico benjaminiano a la reproductibilidad técnica. Cuando Wenders comienza su discurso preguntándose: ¿Podremos confiar en la imagen electrónica? Con la pintura era más simple. El original era el único, y cada copia era una copia, una falsificación. (…). Pero ahora, con la imagen electrónica y pronto con la digital, no hay más negativo ni positivo. La misma noción de “original” está obsoleta. Todo es copia”. Parece que cayera exactamente en el mismo conflicto en el que cayeron los discursos frankurtianos a mediados del siglo anterior. Pero este conflicto no solamente debe ser visto como la nostalgia del pasado, sino como una pelea incansable por la legitimidad, por esa legitimidad que solo la “dificultad” de la ejecución provee. Una legitimidad que también es peleada en un campo de luchas como lo es la disciplina antropológica, en la que la imagen fue desterrada un día por su supuesta esterilidad teórica (Edwards, 2011:171)  y que hoy, con más fuerza que nunca, toma la riendas de un mundo que vive por ella y para ella.
Juliana Echeverry

“Fue solo entonces, mirando esas caras, cansadas pero satisfechas, que comprendí cómo el suave y delicado idioma de Yohji podía sobrevivir en cada una de sus creaciones (…). Dentro de un proceso de producción industrial, ellos eran los guardianes de un Autor”.  


“La modalidad reflexiva pone énfasis en la duda epistemológica. Hace hincapié en la intervención deformadora del aparato cinematográfico en el proceso de representación. El conocimiento no está sólo localizado sino que se pone en duda. El conocimiento está hipersituado, emplazado no sólo en relación a la presencia física del realizador sino también en relación con cuestiones fundamentales acerca de la naturaleza del mundo, la estructura y función del lenguaje, la autenticidad del sonido y la imagen documentales, las dificultades de verificación y el estatus de evidencia empírica en la cultura occidental” (Nichols, 1997:97-98)





Bilbiografía

Ardévol. E. & Muntañola, N. (2004). Visualidad y Mirada. El análisis cultural de la imagen. En E. Ardévol & N. Muntañola (coord.), Representación y Cultura Audiovisual en la Sociedad Contemporánea, Barcelon: Editorial UOC, pp. 17-46.
Adrévol, E. (2008). Cine etnográfico: relato, discurso, teoría. En A. Vila (coord.), Documentos CIDOB. Dinámicas Interculturales; 12. El medio audiovisual como herramienta de investigación social, Barcelona: CIDOB Ediciones, pp. 31-50.
Edwards, E. (2011). Tracing Photography. En M. Banks & J. Ruby (Eds.), Made To Be Seen: Historical Perspectives on Visual Anthropology. Chicago: The University of Chicago Press.Entwistle, Joanne (2002). El cuerpo y la moda. Una visión sociológica. PAIDÓS CONTEXTOS. 2002 Barcelona.
Grau, J. (2002). Índice de contenidos: Introducción a la antropología (audio)visual y a su campo de estudio -- El "texto" audiovisual -- Suspuestos ontológicos y premisas epistemológicas. En Antropología audiovisual: fundamentos teóricos y metodológicos en la inserción del audiovisual en diseños de investigación social, Barcelona : Bellaterra, D.L.
Grau, J. (2008). El Audiovisual como cuaderno de campo. En A. Vila (coord.), Documentos CIDOB. Dinámicas Interculturales; 12. El medio audiovisual como herramienta de investigación social, Barcelona: CIDOB Ediciones, pp. 13-30.
Guigou, N. (2001). El ojo, la mirada: Representación e imagen en las trazas de la Antropología Visual. Diverso Revista de Antropología Social, nº4, mayo 2001, pp. 123-134.
Nichols, Bill, La representación de la realidad (cuestiones y conceptos sobre el documental), Barcelona, Paidós, 1997.
Quilez Esteve, Laia, (2010) La representación de la dictadura militar en el cine documental argentino de segunda generación, Universitat Rovira i Virgili. 

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